Gran solución el Gym – Interesante

Gran solución el Gym

Publicado el sábado 03 de febrero de 2018 dentro de Humor

Mi mujer me regalo para mi cumpleaños un vale para una semana con un personal trainer en el gimnasio al que va Jesús Vazquez.
Mi personal trainer, Vanesa, resultó ser una instructora de Aerobic de 26 años, modelo de trajes de baño…

Lunes :
Empezó mi día a las 6 de la mañana.
Fue bastante dificil levantarse, pero todo cambió cuando llegué al gimnasio y vi a VANESA esperándome.
Parecía una diosa griega: alta, rubia, ojos azules, pechos increibles y una gran sonrisa, con unos labios carnosos espectaculares.
VANESA me mostró los distintos aparatos y me tomó el pulso después de 5 minutos en la bicicleta fija.
Se alarmó de que mi pulso estuviera tan acelerado, pero yo lo atribuí­ a su malla de lycra metida entre sus nalgas… Disfruté viéndola dar su clase de aerobic, después de terminar mi inspirador dí­a de ejercicio.
VANESA me estaba motivando cuando hacia yo mis flexiones, a pesar de que ya me dolía la barriga de tanto meterla para adentro(la barriga) cada vez que la chica pasaba junto a mi­…


Martes :
Un café doble bien cargado y ¡al gimnasio!.
VANESA me puso a levantar una barra de metal y después se atrevió a ponerle ¡¡¡pesas!!!.
Mis piernas estaban un poco debilitadas por la cinta, pero logre completar ¡UN KILOMETRO COMPLETOOO!! La aprobadora sonrisa de VANESA y su guiño cómplice hicieron que todo valiera la pena… ¡Me sentía fantástico!…era una nueva vida para mi.

Miércoles :
La única forma de lavarme los dientes ha sido poniendo el cepillo sobre el lavabo y moviendo la cabeza a ambos lados encima de él.
Creo que tengo una hernia en los pectorales.
Conducir no fue tan fácil; solo al frenar y dar vueltas al volante me dolía hasta el pelo; estacioné encima de una moto…
VANESA se impacientó un poco conmigo por considerar que mis aullidos de dolor al levantar las pesas molestaban a los demás socios del club.
La verdad es que su voz resulta un poco aguda a esas horas de la mañana y cuando grita se vuelve nasal y muy molesta.
Como no podí­a correr en la cinta porque me dolían los huevos, VANESA me puso a hacer steps, de forma que ahora me duele también el culo.
Me dijo que me ayudaría a ponerme en forma y a disfrutar de la vida: otra de sus tantas gilipolleces y promesas.

Jueves:
VANESA me estaba esperando con sus dientes de vampiro y su sonrisita estilo the Joker.
Llegué media hora tarde: fue el tiempo que tardé en ponerme los zapatos.
La muy zorra me puso a trabajar con las argollas pero, cuando se distrajo, salí­ corriendo a esconderme en el baño.
Mandó a otro entrenador a buscarme y, como castigo, me puso a trabajar en la máquina de remar y .. me hundí.

Viernes :
Odio a la hija de puta de VANESA más que a cualquier otro ser humano que haya odiado en la historia del mundo.
Estúpida, anoréxica, anémica, zorra y desgraciada sin cerebro.
Si hubiese una parte de mi cuerpo que pudiese mover sin un dolor desesperante, le romperí­a todos los huesos, la puta madre que la parió.
Va y me dice que trabajara mis triceps, ¡SI YO NO TENGO TRICEPS!!!… Y si no quiere que me caiga en el suelo, que no me pase las putas barras o cualquier otra cosa que pese más que un folio…
Me desmayé en la bicicleta y me desperté en la camilla de la nutricionista, una flaca hija de puta que me dio una cátedra de alimentación sana, ¡claro!
La muy cretina no tiene ni puta idea de lo que es morirse realmente de hambre. ¿Por qué no me pudo tocar alguien más tranquilo, como un diseñador de moda o una estilista?

Sábado :
La anormal de VANESA me dejó un mensaje en el contestador con su vocecita repelente preguntándome por qué no fui hoy.
Sólo con escucharla me dieron ganas de cargarme el móvil, pero no teí­a la fuerza suficiente ni para levantarlo, incluso ni para levantar el mando de la tele, así­ que me pasé 11 horas seguidas viendo los documentales de la 2…… putos pajaritos saltando de rama en rama.

Domingo :
Hoy he ido a la iglesia para agradecerle a Dios que esta semana haya terminado. Me arrodillé y no pude levantarme.
Aproveché para rezar y pedir que el año que viene, mi mujer me regale algo un poco más divertido, como una endodoncia, un cateterismo, un trasplante de próstata o una colonoscopia.



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