Los 5 chistacos más cabrones de la tarde – Interesante

Los 5 chistacos más cabrones de la tarde

Publicado el lunes 05 de febrero de 2018 dentro de Humor

1-El Coito
Una chica y su madre que van al ginecólogo:
Madre: Verá doctor, la niña tiene unos dolores en sus partes terribles, le cuesta mucho menstruar y cuando lo hace le duele mucho, y por las noches no concilia el sueño
Doctor: Veamos, que pase la niña detrás del biombo y se tumbe
Tras la revisión, el doctor vuelve con la madre y le dice:
Doctor: Verá señora, su hija necesita un coito
Madre: Bueno, pues hagaseló
Doctor: No señora, yo ya estoy muy viejo y no puedo
Madre: ¿Y no hay otro médico que se lo pueda hacer?
Doctor: Bueno, si quiere llamo al dentista, que es joven
Le llaman, el dentista pasa detrás del biombo y procede
Chica: Ayyyyy, aaaaaah, maaaaaasss, asiiiiiii
Madre: Doctor, porque usted y yo sabemos lo que es un coito, que si no, pensaríamos que se la está follando…..

2-En una fiesta
Una bombilla le dice a otra:


– Tia! Te noto como apagada.
Y su amiga le contesta:
– No, es que estoy fundida
3-En el barco
Esto es un capitán y un marinero.
– Capitán, ¿puedo desembarcar por la izquierda por favor?
-Se dice por babor.
– ¿Puedo desembarcar por la izquierda por babor?
4-Policía Científica
– Ha cometido usted un crimen matemático.
– Pues, lo asumo.
– Pues, lo arresto.
5- Clavos Garcia

Un gallego llamado García abre una ferretería a sólo dos manzanas del Vaticano, en Roma. Como publicidad, fuera de su establecimiento, el gallego cuelga un enorme crucifijo.

Bajo la figura de Jesús, clavado en la cruz, el galaico pone un cartel luminoso que dice: “CLAVOS GARCÍA, 2000 AÑOS DE GARANTÍA”.

El escándalo fue mayúsculo. El Monseñor Fanfanni, editor del Osservatore Romano, va personalmente a conversar con el hijo de Galicia. De la forma más fina posible, el Padre Fanfanni le explica al gallego que no se puede usar este tipo de publicidad… ¡y mucho menos, en Roma!.

El gallego, como hombre razonable que es, modifica su anuncio, reemplazando la figura del Cristo crucificado con otro. Esta vez, Jesús tiene solo una mano clavada, la otra está suelta, saludando al público. Debajo de la cruz hay un nuevo cartel luminoso que dice: “ADIVINEN EN QUÉ MANO SE USÓ UN CLAVO GARCÍA”.

El escándalo ahora llega hasta Castelgandolfo. El Papa Juan Pablo, horrorizado, va en su papamóvil hasta la tienda del ferretero. El Santo Padre, con sus trémulas manos, le clama al gallego: “Hijo mío, no puedes usar a la figura de Nuestro Señor como efigie de tus anuncios comerciales… por favor, inventa otra cosa”.

El siempre creativo gallego coloca una cruz vacía, fuera de su tienda, y debajo de ella hay un nuevo cartel luminoso: “SI LOS CLAVOS FUERAN GARCÍA… ¡NI DIOS SE ESCAPARÍA!”.



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