La cita más desagradable de ‘First Dates’ deja a las camareras con esta cara – Interesante

La cita más desagradable de ‘First Dates’ deja a las camareras con esta cara

Publicado el jueves 05 de octubre de 2017 dentro de Curiosidades Estilo de vida

Ni el programa más romántico de la televisión actual, ni la presencia de Carlos “Cupido” Sobera hacen que todos los que visitan el plató-restaurante de First Dates salgan de allí con el corazón contento (y lleno de alegría). En el dating show más popular de la parrilla televisiva unas veces se gana, otras se pierde, y en la mayoría de las ocasiones se sale con la certeza de que no volverás a ver a esa persona nunca más. Aunque hay veces que parece que los “pretendientes” acuden simplemente a dar el cante, o a ganarse sus quince minutos de fama en las redes sociales. Y para muestra, una de las últimas citas que se emitió ayer miércoles.


Adolfo y Laia empezaron su cita de una manera que no presagiaba nada bueno. Ella, de 34 años y de Barcelona, le preguntó al bueno de Adolfo, madrileño de 38 años, cuál era su tipo ideal de mujer. Y la respuesta de éste no le gustó ni un pelo a su compañera de velada: “A mí me gusta una chica alocada, disparatada, a poder ser rubia. Un tipo Patricia Conde. Patricia Conde me encanta”. 

A ver, Adolfo, crack, máquina, figura, que a todos nos gusta Patricia Conde, pero si estás cenando con alguien que es completamente diferente en el aspecto físico, puedes echar una pequeña mentira piadosa. Claro, después de la confesión de Adolfo, Laia se subió un poco por las paredes: “Yo soy dos Patricias Condes. “¡Patricia Conde, ven! Mira qué partidazo tienes aquí”.

Adolfo intentó poner calma preguntando cómo le gustaban a ella los hombres, pero ya era tarde: Laia había puesto el cartel de “nadie al volante” y empezaba el festival de la vergüenza ajena: “Que sea sarcástico, que sea gracioso e inteligente. O sea, lo que no eres tú. ¡Pam!”. 

¿Pero se detuvo ahí la catalana? Para nada. Laia siguió dándolo todo: “Tú no puedes decir a una mujer ‘me gustan rubias’… todo lo contrario que soy yo. ¿Pero estamos locos? Cojo y me piro, tío. O te vas tú, yo me acabo la cena tranquilamente”. 

Y como todo el mundo tiene un límite –hasta el bueno de Adolfo– éste pidió la cuenta a las camareras, que flipaban con el circo de tres pistas en el que se había convertido la cita: “Mi tiempo es oro” decía mientras se marchaba.

Para terminar este romántico e inolvidable encuentro, Laia le dejó sus impresiones a Lidia Torrent en un momento de intimidad: “Esta es la clase de personas que digo que son tontos del culo en el sentido de que no saben tratar a una mujer. Igual sí es verdad que yo soy un poco chunga”. Pues a lo mejor, Laia, a lo mejor.



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